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Qué sucede en un cerebro afectado de Alzheimer

¿Qué le ocurre a un cerebro con Alzheimer?


Con el envejecimiento, el cerebro experimenta ciertos cambios y disminuye tanto su peso como su volumen. Hoy en día se considera que el principal cambio asociado al envejecimiento no es tanto la pérdida de neuronas, como una disminución de su tamaño y de su cantidad de conexiones.  También se ha observado que no todas las regiones cerebrales se ven afectadas por el envejecimiento de igual manera. Las que están vinculadas con el aprendizaje, la memoria, la velocidad de procesamiento o la capacidad de planificación son las que suelen acusar más los efectos del envejecimiento.

Con la edad aumenta la oxidación, un proceso bioquímico que, a la larga, puede provocar lesiones y causar degeneración de la función cerebral. Por otro lado, los cambios en la estructura de las células y la afectación de  diferentes sistemas de neurotransmisión explican algunos cambios funcionales propios del envejecimiento. Por ejemplo, el sistema que regula el papel de la dopamina, un neurotransmisor clave para el control emocional y de los movimientos voluntarios, puede presentar disfunciones. También puede verse afectado el sistema de la acetilcolina, con una función clave en los procesos de aprendizaje y memoria.  

Estos cambios cerebrales, aunque normales en el envejecimiento, tienen un impacto en el desempeño de ciertas funciones o actividades. Así, una persona mayor sana puede experimentar un cierto declive en la capacidad para aprender cosas nuevas o mayor dificultad para recuperar determinada información, como por ejemplo recordar nombres.  

Las tareas complejas de atención, aprendizaje y memoria son las más vulnerables. Es frecuente que las personas de edad avanzada puedan ser más lentas a la hora de realizar determinadas tareas mentales (fenómeno conocido como ralentización cognitiva). No obstante, dedicando más tiempo a realizar estas tareas, la mayoría de las personas mayores sanas pueden rendir de una manera tan competente como otras más jóvenes.

Pero, ¿por qué se deterioran las neuronas en un cerebro con Alzheimer?

En un cerebro con Alzheimer se produce una importante pérdida neuronal. La muerte de las neuronas está relacionada, principalmente, con dos tipos de alteraciones: la acumulación de placas de proteína beta-amiloide y de ovillos neurofibrilares de proteína Tau. Estas placas y ovillos afectan al funcionamiento y a la supervivencia de las neuronas, ya que, además de generarse procesos de toxicidad, interrumpen la capacidad de las neuronas para comunicarse entre sí, conduciendo inevitablemente a su muerte.

Este proceso neuropatológico suele iniciarse en una zona muy concreta del cerebro: el hipocampo. No obstante, a medida que la enfermedad avanza, otras regiones cerebrales también se verán afectadas.

El hipocampo, pues, es la región del cerebro donde empiezan los primeros daños que causa la enfermedad de Alzheimer. Su funcionamiento es vital para la formación de nuevas memorias y para el proceso de aprendizaje. Por esta razón, en las fases iniciales de la enfermedad, las personas con Alzheimer suelen tener dificultades para recordar cosas que han sucedido recientemente o para retener nueva información, mientras que otras informaciones del pasado están muy conservadas, puesto que, las áreas implicadas en su recuperación están aún preservadas en ese momento.

La sucesiva afectación de otras áreas cerebrales será la responsable de la aparición de otros síntomas, como alteraciones en la capacidad de tomar decisiones, cambios en la personalidad y en la conducta, o dificultades para comunicarse.

Cómo afecta al funcionamiento cerebral la acumulación de proteína beta-amiloide y Tau

El exceso de placas y ovillos interrumpen los tres procesos que mantienen sanas las neuronas: la comunicación, el metabolismo y la reparación. Esta interrupción provoca que algunas neuronas dejen de trabajar, pierdan sus conexiones con otras neuronas y, finalmente, mueran. Esta destrucción neuronal es precisamente la que provoca problemas de memoria.

La proteína beta-amiloide, es una proteína que todos tenemos en el cerebro y que cumple con determinadas funciones fisiológicas. En un cerebro con Alzheimer se produce un problema en la eliminación de sus restos y se forman unas placas de esta proteína que afectan al funcionamiento cerebral normal. Estas placas se empiezan a formar entre las neuronas décadas antes de que aparezcan los primeros síntomas.

Por otro lado, la proteína tau también es esencial para que el cerebro pueda funcionar de manera normal, ya que tiene un papel importante en el mantenimiento de la estructura de las neuronas. En las personas que desarrollan Alzheimer, una serie de alteraciones bioquímicas provoca que esta proteína se retuerza y forme los llamados ovillos neurofibrilares, que dañan las neuronas.

En el cerebro de algunas personas con Alzheimer se ha observado, además, una cierta inflamación. Aunque el papel de la inflamación todavía no está claro, algunos estudios sugieren que podría tener un efecto protector en fases iniciales de la enfermedad, ayudando a eliminar las placas de beta-amiloide. Sin embargo, a la larga, podría contribuir a una mayor degradación de las funciones cerebrales.

 

Categorías: Alzheimer

11.06.2018


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