La demencia se ha convertido en uno de los retos de salud más relevantes de nuestro tiempo. En Europa, millones de personas conviven con ella, que presenta una tendencia de crecimiento sostenido. En 2025, más de 12 millones de personas en el continente viven con alguna forma de demencia.
El nuevo informe de Alzheimer Europe actualiza estos datos y ofrece información sobre la evolución del fenómeno. La prevalencia de la demencia está relacionada con factores como el envejecimiento de la población, otros cambios demográficos y los avances en el ámbito sanitario. Mientras tanto, las respuestas institucionales a menudo no avanzan al mismo ritmo.
En este contexto, entender la magnitud del fenómeno, las diferencias entre territorios y las posibilidades de prevención constituye un ámbito de análisis relevante. En España, las proyecciones indican un aumento del número de casos en los próximos años.
El informe sobre la prevalencia de la demencia en Europa 2025 de Alzheimer Europe proporciona estimaciones actualizadas y armonizadas del número de personas que viven con demencia en toda Europa y revisa las últimas cifras publicadas por Alzheimer Europe en 2019. El informe analiza datos de 18 estudios que cubren a más de 43.000 participantes en diversos países europeos con el objetivo de garantizar que las decisiones políticas, la planificación de servicios y las prioridades de investigación en demencias se basen en estimaciones sólidas y actualizadas.
La actualización del informe responde a cambios demográficos, epidemiológicos y políticos relevantes de los últimos años, incluyendo el impacto de la pandemia de la COVID-19, la evolución de la esperanza de vida y de los flujos migratorios, y los avances recientes en el desarrollo de tratamientos modificadores de la enfermedad de Alzheimer.
La edición de 2025 incorpora series de datos con visualización interactiva.
La demencia se sitúa en la intersección de diversas prioridades políticas de la Unión Europea, a pesar de la pérdida de relevancia política en los últimos años. En este periodo, se ha despriorizado como política pública en muchos Estados miembros. Muchos de ellos carecen de una estrategia o plan nacional en demencias y otras enfermedades como el cáncer han recibido mayor atención.
El informe estima que en 2025 aproximadamente 9,1 millones de personas conviven con demencia en los países de la UE-27, a los que hay que añadir 3,1 millones más en países europeos no miembros de la UE. Esto sitúa el total del territorio en cerca de 12,1 millones de personas.
De cara a 2050, se prevé que estas cifras aumenten de manera muy significativa, hasta 14,3 millones en la UE-27 y 19,9 millones en el conjunto de Europa. En total, esto representa un incremento del 64% entre 2025 y 2050, con un crecimiento especialmente acusado en los países no miembros de la UE.
Los resultados de este informe confirman que la prevalencia de la demencia aumenta de forma muy marcada con la edad y que es sistemáticamente más elevada en mujeres, especialmente en edades avanzadas.
En 2025, la prevalencia estimada en mujeres pasa aproximadamente del 1,4% en el grupo de 65 a 69 años hasta el 44,7% en personas de 90 años o más. En los hombres, la prevalencia aumenta del 1,1% al 30,8% en estas mismas franjas de edad.
Comparada con las estimaciones de 2019, la tasa general de prevalencia se mantiene ampliamente estable. Sin embargo, se observan algunos cambios específicos por grupos de edad, especialmente tasas ligeramente más elevadas entre los hombres de 70 a 74 años.
Todos los países de la UE afrontan una prevalencia creciente de demencia, pero se prevé que el impacto político y social sea desigual.
El informe pone un énfasis especial en la importancia de la prevención. De acuerdo con evidencias recientes, como las de la Lancet Commission on Dementia 2024, hasta un 45% de los casos de demencia podrían estar asociados a factores de riesgo modificables, como la inactividad física, una alimentación poco saludable, la contaminación atmosférica o la pérdida auditiva.
Finalmente, el informe destaca limitaciones importantes, como la falta de datos fiables sobre personas menores de 65 años y la información insuficiente para estimar la prevalencia según el tipo o estadio de la demencia.
Estas carencias son especialmente relevantes en el contexto actual, marcado por la creciente importancia política de la demencia ante la aparición de tratamientos modificadores de la enfermedad.
España está pasando de un perfil de prevalencia de demencia de impacto medio a uno de gran impacto. La velocidad del crecimiento proyectado, combinada con una transición incompleta del cuidado familiar a servicios formales, sitúa a España entre los países donde la urgencia política es mayor. La gobernanza descentralizada ofrece oportunidades de innovación, pero también conlleva riesgos de fragmentación.
España destaca como uno de los países que afrontará una mayor carga futura de demencia, tanto en términos absolutos como relativos. Según las proyecciones de Alzheimer Europe, en 2025 casi un millón de personas viven con demencia en España, lo que equivale aproximadamente al 2,0% de la población total.
De cara a 2050, este número podría aumentar hasta cerca de 1,8 millones de personas, con una prevalencia que se acercaría al 4,0% de la población.
Esto sitúa a España entre los países con una de las prevalencias proyectadas más altas de Europa, junto con Italia y Grecia, y claramente por encima de la media prevista para la UE-27, que se situaría en torno al 3,4% hacia 2050.