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Las fases de la enfermedad de Alzheimer 


Aunque no hay dos enfermos de
Alzheimer iguales, la evolución típica de la enfermedad se divide en sucesivas fases en función de los síntomas habituales, cognitivos y funcionales, que se manifiestan.

Habitualmente, se emplean dos sistemas para graduar la evolución de la enfermedad. Uno contempla tres grandes fases en la evolución de la demencia: leve, moderada y grave. El otro sistema, es comúnmente utilizado en el entorno profesional especializado y se basa en la escala GDS (Escala de Deterioro Global, del inglés Global Deterioration Scale). Esta escala contempla la evolución de la cognición y la función cotidiana desde la normalidad de cualquier adulto hasta las últimas consecuencias de la enfermedad de Alzheimer, considerando siete etapas. Dado que la progresión de la enfermedad tiene un curso continuo, y lentamente progresivo, los límites de cada una de estas etapas no están claramente definidos, pero permiten una graduación claramente orientativa para su seguimiento.

Hay que tener en cuenta que la escala GDS está basada en una teoría (la teoría de la retrogénesis), según la cual, una persona con Alzheimer va perdiendo las capacidades cognitivas y funcionales en orden inverso a cómo se adquieren, de forma natural, con el crecimiento y la maduración cerebral.  Así, una de las capacidades afectadas en fases leves es la capacidad de gestionar el dinero, mientras que el control de esfínteres se pierde más tardíamente en la evolución de la enfermedad, al revés de cómo sucede en el desarrollo de un niño.  

Estas son las características principales de cada fase:

De la normalidad a los primeros indicios de deterioro cognitivo

El GDS 1, en realidad, define la normalidad cognitiva de cualquier adulto que ha adquirido adecuadamente todas las funciones cognitivas esperables. En la etapa GDS 2 se engloban todas aquellas personas que, debido a la edad, presentan sutiles dificultades de memoria, propias del envejecimiento y que, o bien no son percibidas ni por el entorno familiar ni por el médico o, en cualquier caso, no se consideran relevantes y no son significativas de ninguna patología.

Es en el grado GDS 3, etiquetado como deterioro cognitivo leve, cuando se manifiestan las primeras dificultades claras. Es importante estar atento a las señales de alerta que pueden ir apareciendo. Puede que el enfermo se desoriente en entornos no familiares, que pierda objetos, que aparezcan dificultades para organizarse o que le cueste con frecuencia evocar palabras comunes o nombres de personas, así como resultarle más complicada la gestión de asuntos financieros También puede tener problemas para retener lo que ha leído o recordar a personas que ha conocido recientemente. Estos déficits, no siempre claros, deben ser objetivados en un concienzudo examen cognitivo por parte de un profesional, idealmente, un neuropsicólogo.

Esta fase de deterioro cognitivo leve representa un punto intermedio entre la normalidad cognitiva y los primeros síntomas inequívocos de demencia. Es un momento clave para estudiar sus posibles causas e indagar si se debe a alguna que, con la adecuada atención y tratamiento, pueda ser reversible. Por eso, es muy importante solicitar atención médica ante las señales de alerta.

La fase leve, el diagnóstico de demencia

La fase GDS 4 es la que se asocia a un nivel de deterioro cognitivo moderado y determina el diagnóstico de demencia. Es característico que en esta fase aumenten las dificultades para llevar a cabo las tareas más complejas debido, entre otras cosas, a problemas organizativos y de concentración. Así, puede que la persona afectada tenga dificultades para planificar un viaje, u organizar una celebración familiar, así como gestionar la economía personal. Es característico de esta etapa confundirse con el manejo del dinero en efectivo, hacerse líos con el cambio o la equivalencia entre monedas y billetes, por ejemplo.

También es habitual que presente acusadas dificultades para recordar cosas que han ocurrido hace poco o presentar algunas confusiones en detalles de su propia historia personal. Sin embargo, no tendrá problemas de orientación importantes, tanto en el tiempo como en lugares conocidos. Y reconocerá perfectamente a las personas que suele tener cerca, es decir, que forman parte de su entorno habitual.

La fase moderada, necesidad constante de ayuda

La fase moderada de la demencia por enfermedad de Alzheimer se corresponde con las etapas GDS 5 y GDS 6. El enfermo de Alzheimer presenta ya un deterioro evidente, que puede ir de moderado a grave, según los síntomas que se van presentando.

En la fase GDS 5, la persona afectada ya empieza a necesitar asistencia para realizar tareas cotidianas. Como por ejemplo para elegir adecuadamente la ropa que tiene que ponerse o preparar la comida. Tampoco es capaz de recordar datos simples y habituales, como su número de teléfono o dirección. Las dificultades de orientación ya son francas, tanto en el tiempo (el día, la hora), como incluso para saber en todo momento el lugar en el que se encuentra. En general, conoce los nombres de sus allegados más próximos e identifica correctamente a las personas familiares.

En la fase GDS 6 el deterioro cognitivo se agrava y, con él, la alteración funcional en las actividades cotidianas. La persona, normalmente, ya no puede vestirse correctamente sin ayuda o sin recibir instrucciones muy claras. Con la progresión de esta fase, necesitará ayuda para mantener la higiene personal, ducharse y usar el váter. Es en esta fase en la que aparecen problemas del control de esfínteres, primero urinarios y, luego, intestinales. Presenta signos graves de desorientación, tanto en el tiempo como en el lugar y aparecen francos problemas de orientación respecto a su propia persona y biografía. En este punto es habitual que pueda olvidar el nombre de personas cercanas, aunque suele distinguir a los familiares de los desconocidos. En esta fase también son manifiestos los cambios en la personalidad y de conducta, que pueden materializarse en obsesiones, agitación, ansiedad, episodios de agresividad, incluso delirios o alucinaciones. Las alteraciones conductuales son muy variables y no tienen por qué ser acusadas en todos los casos.

Fase grave, el final del proceso

La fase final, GDS 7, se caracteriza por un deterioro cognitivo y funcional muy grave. La persona va perdiendo de manera progresiva la capacidad para hablar y comunicarse.

A medida que esta fase avanza, el enfermo va necesitando ayuda para hacer todas las actividades cotidianas: comer, caminar o mantenerse erguido.

 

Categorías: Alzheimer

21.11.2017


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