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El cuidado de las personas con Alzheimer

Los grupos terapeúticos, ¿por qué son tan útiles para las personas que cuidan a familiares con Alzheimer?


El bienestar de una persona con Alzheimer depende, entre otros factores, del bienestar de sus cuidadores. En España, el 80% de los afectados por esta enfermedad son atendidos por sus familias. La mayoría de las veces es el cónyuge, o algún hijo o hija, quienes les proporcionan los cuidados necesarios, una media de 15 horas diarias, los 7 días de la semana.

Los cuidadores son personas que se enfrentan a una gran presión emocional. A menudo sufren problemas psicológicos y de salud, como depresión, ansiedad o sensación de sobrecarga.

Los grupos terapéuticos de la Fundación Pasqual Maragall tienen el objetivo de mejorar la calidad de vida de los cuidadores, romper su aislamiento social y ofrecerles herramientas para afrontar mejor los cuidados y gestionar adecuadamente sus emociones.

 

 

“Saber qué hacer y cómo actuar”

Cuando a Susana y a su familia les comunicaron que su padre tenía Alzheimer, se quedaron en shock. Ya llevaban tiempo observando señales, pero con el diagnóstico se quedaron absolutamente perdidos.

“No sabíamos cómo actuar, qué hacer, adónde ir. Encontrar la Fundación Pasqual Maragall y los grupos fue un descanso para nosotros. Ellos nos indicaron qué hacer y cómo actuar, según su experiencia”.

La terapia que se lleva a cabo en estos grupos fue validada entre el 2011 y el 2015 mediante dos estudios. Estos demostraron que los grupos terapéuticos ayudan a mejorar la percepción que tienen los cuidadores sobre su calidad de vida, la capacidad de resiliencia, el apoyo social y el estado de ánimo.

El apoyo compartido

El programa consiste en una terapia grupal cognitiva conductual dividida en 14 sesiones de 90 minutos cada una. Durante tres meses y medio se realiza una sesión semanal y en cada una se trata un tema relacionado con el Alzheimer, como por ejemplo, la comunicación, el duelo, la empatía, la aceptación o la capacidad de resiliencia.

Transcurridas esas 14 sesiones, se realiza una sesión de seguimiento una vez al mes durante medio año, con el objetivo de reforzar los resultados obtenidos. “A mí me fue muy bien, me ayudaron mucho al principio y al final. Primero porque no tenía una base para luchar contra esta enfermedad. Luego en los grupos terapéuticos se te forma, ves los problemas que tienen los compañeros”, cuenta Francesc Gómez, otro de los participantes en los grupos terapéuticos.

Es esta experiencia compartida la que también subraya David Gavaldà: “Decidí apuntarme porque a veces te falta información, también apoyo de otros familiares, obtener estrategias. Estoy bastante contento porque en los grupos terapéuticos ves realmente la evolución de otros familiares y también tu propia evolución”, añade.

Dúnia Garriga, familiar y cuidadora, explica “Está muy bien, porque conoces a personas que están pasando por esa misma situación. Cada uno explica su caso, cómo van las cosas… A veces uno está hundido, el otro día otro está mejor, pero siempre va bien…”.

El por qué de los grupos terapéuticos

Con los grupos terapéuticos se quiere también prevenir el aislamiento social de aquellos que cuidan a personas con Alzheimer, fomentar las relaciones sociales y realzar los vínculos afectivos con sus allegados.

Además, se fomentan momentos de respiro y de autocuidado, tan necesarios para el cuidador y se busca trabajar una mejora del estado de ánimo del cuidador, lo cual es crucial para mejorar el bienestar de las personas con Alzheimer de las que se encarga.  

 

Categorías: Consejos para afectados y cuidadores

22.08.2018


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