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Hablemos del Alzheimer
El blog de la Fundación Pasqual Maragall
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¿Están preparados los países europeos para ofrecer soluciones a las personas que padecen demencia?


En las próximas décadas los gobiernos se enfrentarán a una gran presión para fortalecer sus sistemas sanitarios y de protección social debido a que las previsiones establecen que las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer se dupliquen, pasando de 10 millones a 20 millones en 2030. Además, la OMS estima que los costes mundiales de la demencia aumentarán drásticamente pasando de 1,3 billones de dólares en 2019 a unos 2,8 billones en 2030 como resultado del incremento de costes asistenciales derivados de la enfermedad.

Un nuevo informe de Alzheimer’s Disease International y Global Coalition on Aging analiza la capacidad de 10 países europeos, entre ellos España, para ofrecer soluciones integrales e innovadoras para las personas que padecen demencia con el objetivo de concienciar y orientar a los responsables de la toma de decisiones. En este artículo presentamos los datos más destacados. 

Alzheimer y otras causas de demencia, la pandemia silenciosa

Alzheimer’s Disease international estima que en el mundo más de 65 millones de personas serán cuidadoras informales a tiempo completo de personas con demencia para el año 2030. Ante esta creciente demanda, los gobiernos deben aprobar o renovar planes nacionales que articulen medidas concretas para dar respuestas a las necesidades de las personas afectadas y de quienes cuidan de ellas. Pero más allá de la simple elaboración de planes, debe asegurarse la financiación para poner en marcha iniciativas y acciones clave. Es indispensable que los compromisos y esfuerzos que se adopten en el presente se mantengan constantes en el tiempo. 

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El informe Alzheimer’s Innovation Readiness Index 2021 examina los avances y el progreso de 10 países europeos en cinco categorías fundamentales: estrategia y compromiso, detección y diagnóstico precoz, acceso a la atención médica, concienciación y seguimiento y estándares de atención. 

Entre los 10 países europeos que componen este estudio encontramos a Bélgica, República Checa, Alemania, Finlandia, Francia, Italia, España, Eslovenia, Suecia y Reino Unido. Han sido elegidos porque próximamente ostentaran las presidencias rotativas de la UE y por su papel como anfitriones del G7 y del G20, lo que convierte a estos gobiernos en actores clave en los futuros debates políticos sobre la enfermedad de Alzheimer y otras causas de demencia. 

España, séptima en la posición global

El índice se creó para evaluar los compromisos adquiridos por los diferentes gobiernos en la lucha contra la enfermedad de Alzheimer y su progreso en ámbitos como la innovación, los recursos, métodos, enfoques, servicios, tecnologías y prácticas que puedan tener impacto en la prevención, el tratamiento y el cuidado de las personas que padecen la enfermedad.

En el primer lugar de la lista, se encuentra el Reino Unido con 67 puntos sobre 100, seguido de Suecia (63), Alemania (61), Finlandia (60), Francia (59) Bélgica (58) España (57) e Italia (56). Cierran este índice la República Checa y Eslovenia que obtienen la misma puntuación (43).

A la cola de Europa en diagnóstico precoz de la enfermedad

Diagnóstico precoz

Si analizamos al detalle los diferentes campos objeto de análisis en este estudio, España obtiene los peores resultados en cuanto al diagnóstico precoz de la enfermedad y queda, con 35 puntos, a la cola de los países analizados en el informe.  

Mientras que el 64% de las personas que viven con demencia en nuestro país han sido diagnosticadas, solo se consigue alcanzar el 5% de las que padecen una demencia leve. La coordinación y organización para el diagnóstico sigue siendo un reto pendiente en nuestro país. A menudo se envía a las personas a especialistas solo para recibir un vago diagnóstico de deterioro cognitivo, mientras que algunos médicos de cabecera esperan a que los síntomas sean más agudos para hacer un diagnóstico formal. 

Estrategia y compromiso

España dispone de su propio Plan Nacional de Alzheimer para el periodo 2019-2023, pero la falta de financiación ha paralizado la acción y la ejecución de las acciones que incluye. El plan persigue mejorar los esfuerzos de diagnóstico en toda España con el objetivo de alcanzar las recomendaciones de la OMS de diagnosticar al menos a la mitad de las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer. Este es un objetivo primordial, ya que se estima que el número de personas que vivirán con la enfermedad de Alzheimer alcanzará los 2 millones  de personas en 2050. 

Además de mejorar la detección y el diagnóstico, el plan pretende implementar la atención centrada en la persona y ampliar los servicios de cobertura social, así como la investigación. Estas acciones otorgan la segunda plaza a nuestro país en materia de estrategia y compromiso con 57 puntos, lejos del Reino Unido (77) que obtiene la mejor calificación. 

Acceso a la atención médica

El informe sitúa en quinta posición a España en la categoría de acceso a los servicios médicos y sostiene que España carece de incentivos para que los médicos remitan a las personas a especialistas para recibir un diagnóstico aunque sí que existen incentivos para reducir los costes de los medicamentos. Este hecho provoca que algunos tratamientos sintomáticos de la enfermedad sean interrumpidos. Además, los tiempos de espera para los especialistas en demencia en España pueden llegar a los 10 meses y ellos mismos reconocen que este hecho es una barrera para diagnosticar la enfermedad. 

Concienciación y seguimiento

Aunque se está empezando a prestar más atención a la enfermedad, no existe ningún departamento gubernamental que impulse campañas de concienciación de la enfermedad de Alzheimer y toda esta actividad recae mayoritariamente en manos de organizaciones al margen de la administración pública. Tampoco se dispone de un registro nacional de personas que padecen la enfermedad de Alzheimer. Lo que deja a España en una modesta sexta posición en el ranking en esta categoría.

Estándares de atención

Por lo que implica la atención a las personas afectadas, en España, la mayor parte de las tareas de cuidado son asumidas por las familias, que soportan aproximadamente el 70% de los costes asociados a esos cuidados. Aunque se dispone de cuidados formales, España, al igual que la mayoría de los países de Europa, experimenta actualmente una importante escasez de cuidadores profesionales. 

Los expertos señalan que los servicios públicos de atención diurna y residencial son insuficientes. Además, España tiene uno de los presupuestos más bajos de Europa Occidental en cuidados de larga duración por lo que otorga la cuarta posición por detrás de Suecia, Francia y Alemania con un índice de 75. 

De los planes a las acciones

Finalmente, el estudio realizado por Alzheimer’s Disease International y Global Coalition establece que los gobiernos deben impulsar iniciativas para superar las diferencias regionales y demográficas en el acceso al diagnóstico, la atención y el tratamiento de las personas que viven con la enfermedad de Alzheimer.

Se considera prioritario incrementar los mecanismos de detección y diagnostico precoz para que las demencias sean diagnosticadas con más agilidad y a la vez financiar los programas establecidos con más presupuesto y apoyo a los cuidadores. 

En España, los incentivos existentes para las personas cuidadoras familiares o “informales” tienen un alcance demasiado limitado, y las ineficiencias burocráticas impiden aún más que estos programas proporcionen una ayuda significativa a quienes viven con demencia y a sus seres queridos. Es necesario reformar los incentivos a las personas cuidadoras familiares para que sean más accesibles y se ajusten a los costes reales de la prestación de cuidados.

Respecto a la investigación sobre la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, el informe afirma que recibe poca financiación en España y que las administraciones públicas deben dirigir las inversiones hacia programas de I+D para estimular la innovación en el desarrollo de nuevas herramientas, técnicas y tratamientos que serán fundamentales para reducir los costes globales de la enfermedad en el futuro y mejorar la calidad asistencial a las personas afectadas. 

Categorías: Investigación

07.12.2021

Nueva llamada a la acción

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