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La comunicación y el lenguaje con personas mayores y personas dependientes: una guía para cuidadores profesionales y familiares


La forma de comunicarnos dice mucho de cómo vemos el mundo. El lenguaje no es neutro, sino que va acompañado de reflexiones, valoraciones, ideas, creencias… Y tiene una gran influencia en nuestra relación con los demás. En el contexto de quienes cuidan a personas mayores o a personas con alguna enfermedad, el lenguaje se vuelve una herramienta muy poderosa que repercute en la autoestima y el bienestar de la persona cuidada. En este artículo abordamos este asunto, aportando algunas propuestas de expresiones que pueden reforzar, respetar y alentar a personas en situación de dependencia. En definitiva, la importancia clave que tiene el uso de un lenguaje positivo

Comunicación con personas mayores o personas dependientes: propuestas respetuosas para cuidadores profesionales y familiares

La guía Personas mayores y lenguaje cotidiano. El poder de las palabras, de Teresa Martínez Rodríguez para la Fundación Pilares para la Autonomía Personal es una herramienta muy útil con propuestas para sustituir algunas de las expresiones desalentadoras o que impacten negativamente en la autoestima y la dignidad más comunes en referencia a personas mayores, en situación de dependencia o con alguna enfermedad.

Descarga gratis la guía "La comunicación con una persona con Alzheimer"

Recogiendo indicaciones propuestas en esta guía, a continuación presentamos algunas sugerencias que invitan a la reflexión sobre la relevancia de modificar el lenguaje y cambiar ciertas expresiones por otras más positivas y respetuosas.

Objetivo

A tener en cuenta

Expresiones a evitar

Fórmulas respetuosas

Anteponer la persona a la enfermedad que padece

Todas las personas son únicas, aunque compartan dolencias o patologías, que solo son un atributo que las acompaña, pero no las define

-”Los dementes”

-”Enfermos de Alzheimer”

-”Los diabéticos”

- “Los de túrmix”

- “Personas con demencia”

-”Personas con Alzheimer”

-” Personas que tienen diabetes”

-”Personas que necesitan tomar una dieta triturada”

No cosificar. Evitar nombrar a la personas como cosas

Las personas no son aquello que necesitan. Son seres únicos, con una identidad propia.

-”Los encamados”

- “Los sillas de ruedas”

-Referirse a cada persona por su nombre

-”Personas que necesitan estar en cama”
-”Personas que se desplazan en silla de ruedas”

No etiquetar a las personas

El uso de etiquetas reduce a la persona a presuponer un  comportamiento, normalmente negativo, que suele favorecer un trato discriminatorio. 

-”El pesado”

-”La loca”

-”El agresivo”

-”El escapista”

-Referirse a cada persona por su nombre

- Usar frases descriptivas para destacar una característica habitual, como ”Persona con riesgo a perderse”, en lugar de “el escapista”. 

Evitar el uso de diminutivos o muletillas infantilizadoras o que denotan un exceso de confianza tal vez no pertinente

Para demostrar cercanía no es necesario recurrir a un léxico infantilizador o abusar de expresiones cariñosas. El respeto incluye el uso de un lenguaje adecuado a la edad y a las preferencias personales. 

-”Juanito”, “Antoñito”

-”Anita”, “Mariuca”

-”Mi vida”, “mi corazón”, “cariño mío”, “cielito”

-Preguntar a la persona como desea ser llamada y usar variantes de su nombre solo sabiendo que es de su agrado

-Evitar excesos de confianza impropios de la relación que se tiene con la persona.

Evitar expresiones paternalistas o que reflejan pena o lástima, que no reconocen las oportunidades de capacidad de las personas ni las empoderan en sus posibilidades. 

- Las personas no son propiedad de nadie

- Discernir compasión de lástima. La lástima puede deteriorar la autoestima del otro. La compasión acompaña el sufrimiento de la persona y se relaciona con el compromiso de ayudar

-”María es la mía”

-”Estos son vuestros”

-”Les dejamos que salgan”

-”Pobrecilla”

-”Muerte en vida”

-”Hay que ver a lo que se llega...”

-”Con lo que ha sido”...

-”Ella es María, yo la cuido”

-”Las personas a quienes cuidáis”

-”Las personas pueden salir”

-”Está pasando por un momento difícil”

-”Ahora necesita que estemos más cerca de ella/él”

Emplear fórmulas que pongan en relieve las  capacidades de las personas

Intentar usar expresiones que no se centren en sus déficits sino en sus capacidades

-“No es capaz de hacer nada”

- “No sabe lo que quiere”

-“Ya no se

entera”

-”Se entera de lo que quiere”

-”Necesita apoyos para hacer…”

-”Si observamos bien, veremos cómo expresa lo que quiere decir”

-”Necesita que nos expresemos de una forma más sencilla”

-”Quizás hay cosas que puede recordar y otras que no”

Evitar atribuir intencionalidad a las conductas sin facilitar la escucha ni procurar la comprensión

Algunas conductas pueden ser una forma de comunicación cuando el lenguaje está muy alterado. Erróneamente, se puede estar atribuyendo una intención no pretendida a una conducta que puede parecer perturbadora.

-”Hace lo que quiere”

-”Quiere llamar la atención”

- Quizás haya alguna necesidad no cubierta que deba ser averiguada.

- Tratar de ponerse en su lugar ypensar en cómo puede sentirse. 

 

El uso que hacemos del lenguaje tiene, en definitiva, un valor implícito en las actitudes de atención y cuidado a las personas. A menudo, no somos conscientes de cómo las palabras o expresiones que empleamos pueden impactar en la autoestima, la dignidad o el respeto percibidos por las personas a quienes dirigimos nuestro lenguaje. El ejercicio de la empatía es siempre útil para tratar de comprender a las personas a quienes se cuida, ponernos en su lugar y pensar cómo nos gustaría ser tratados en su situación. 

Categorías: Consejos para afectados y cuidadores

19.10.2020

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