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Hablemos del Alzheimer
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Alzheimer “familiar”: cuando la genética es determinante


El Alzheimer genéticamente determinado, llamado a menudo “familiar” (aunque probablemente no sea el término más preciso) es una forma poco común de la enfermedad de Alzheimer cuya aparición se debe, puramente, a razones genéticas, por transmisión de una generación a otra de algún gen determinante.

Se trata de una variante muy poco frecuente, por lo que hay que tener en cuenta que, en la gran mayoría de los casos de Alzheimer, la aparición de la enfermedad no viene determinada por la herencia genética, aunque algunos factores genéticos juegan un papel en el riesgo de desarrollar la enfermedad. Así, por lo que respecta a la genética, en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer pueden intervenir dos categorías de genes: los genes no determinantes, pero que aumentan el riesgo (implicados en la variante más común, conocida como Alzheimer “esporádico”) y los genes que son determinantes (implicados en una variante muy poco frecuente, conocida como Alzheimer “familiar”).

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¿Qué es el Alzheimer “familiar” y cómo se desarrolla?

La variante “familiar” representa únicamente un porcentaje inferior al 1% de los casos de Alzheimer. En ellos la enfermedad suele tener un inicio muy precoz y los síntomas aparecen frecuentemente antes de los 60 años, pudiendo incluso llegar a manifestarse en la década de los 40 años. Conviene señalar, no obstante, que no todos los casos de inicio precoz (por debajo de los 60 años) son genéticamente determinados, sino que la enfermedad de Alzheimer esporádica (es decir, no genéticamente determinada) en ocasiones también puede aparecer en esta franja de edad.

El patrón familiar se caracteriza básicamente por, al menos, tres casos en dos o más generaciones consecutivas y todos diagnosticados antes de los 60 años.

Cuando el Alzheimer está genéticamente determinado, la persona afectada es portadora de una mutación genética que, en la mayoría de los casos, provocará la aparición de la enfermedad a una edad precoz. Los científicos han identificado mutaciones en tres genes como causantes de la aparición de la enfermedad: el gen de la proteína precursora del amiloide (APP), el gen de la presenilina 1 (PSEN1) y el gen de la presenilina 2 (PSEN2). Los hijos de los portadores de una de estas mutaciones genéticas tendrán un 50% de probabilidades de heredarla. Este es un patrón de herencia autosómica dominante. 

Esta variante de la enfermedad recibió atención hace unos años, ya que era el tipo de Alzheimer que sufría la protagonista de la película “Siempre Alice”, basada en la novela de la neuróloga Laura Genova, y con Julianne Moore como actriz principal. En la historia, la protagonista, una profesora de la Universidad de Columbia, es portadora de una de estas mutaciones genéticas y recibe el diagnóstico de Alzheimer a los 50 años. 

Además de la precocidad en el inicio de la enfermedad, en los casos de Alzheimer familiar la evolución suele ser más rápida, aunque la tipología de los síntomas y el tratamiento que reciben las personas afectadas no difieren, en lo esencial, de los de la variante más común.

¿Cuándo realizar un test genético?

Ante la sospecha de enfermedad de Alzheimer genéticamente determinada por el patrón familiar observado, el especialista puede plantear la posibilidad de que se lleve a cabo un test genético para comprobar si la persona es portadora de una mutación que pueda causar la enfermedad. Se trata de una situación compleja, en la que surgirán dudas e incertidumbres por lo que, quienes decidan someterse a esta prueba deben hacerlo bajo el paraguas de la orientación profesional especializada y en el marco de un programa de consejo genético.

En estos programas, un equipo experto informa de los pros y contras de disponer de esta información, da respuesta a las preguntas que puedan surgir y valora, en cada caso, la idoneidad de la realización del test. 

La investigación del Alzheimer genéticamente determinado

El estudio de casos de Alzheimer genéticamente determinado, o “familiar”, proporciona información fundamental para comprender cómo funciona la enfermedad y su desarrollo y puede resultar clave para investigar en tratamientos preventivos antes de la aparición de los síntomas.

Actualmente hay importantes estudios en marcha, como la investigación llevada a cabo por la Dominantly Inherited Alzheimer Network (DIAN), financiada por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA) de Estados Unidos.

Destaca también la investigación que se está llevando a cabo en la región de Antioquia en Colombia, donde un elevado porcentaje de la población padece Alzheimer y desarrolla los síntomas de la enfermedad antes de los 50 años a causa de una mutación genética. Unas 250 personas sanas portadoras de la mutación ya están participando en el ensayo clínico de un nuevo fármaco para prevenir la aparición de los síntomas. Antioquia es una zona donde numerosas generaciones han sido golpeadas por lo que, desde hace siglos, se conoce como «la bobera de los Piedrahita» (en referencia a una de las familias portadoras de la mutación), una enfermedad que los habitantes habían atribuido a la superstición y a causas mágicas. En la ciudad de Yarumal, por ejemplo, se registra una tasa muy alta de incidencia, con unos 5.000 afectados de entre una población de 46.000 habitantes.

Alzheimer “esporádico” y gen APOE

El conocimiento científico actual permite afirmar que la genética no es un factor determinante en el desarrollo del Alzheimer en más de un 99% de los casos. Esta forma se conoce como Alzheimer esporádico y suele aparecer a partir de los 65 años. Actualmente se desconoce el origen de esta forma de la enfermedad de Alzheimer, aunque a diferencia de los casos genéticamente determinados se cree que no existe una única causa sino una combinación compleja de distintos factores de riesgo, algunos modificables, como aquello relacionado con los hábitos de vida y el control de la salud cardiovascular,  y otros no modificables, como la edad o la genética que, en mayor o menor medida, pueden estar implicados en el desarrollo de la enfermedad.

En el caso de la genética, en la actualidad sabemos que existen varios genes que aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Entre ellos, un factor de riesgo significativo es ser portador de la variante APOE-e4. A pesar de ello, y a diferencia de los casos de Alzheimer “familiar”, esto no significa que, únicamente por este hecho e irremediablemente, vayamos a desarrollarla. 

También es importante señalar que, a día de hoy, no se realiza de forma rutinaria ni se aconseja realizar pruebas para conocer si una persona es portadora de esta variante genética, ya que el tipo de información que aporta no tiene utilidad, diagnóstica ni pronóstica, a nivel individual puesto que es muy imprecisa.

Categorías: Consejos para afectados y cuidadores

22.07.2019

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