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Hablemos del Alzheimer
El blog de la Fundación Pasqual Maragall
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demencia vascular

¿Qué es la demencia vascular?


La demencia vascular es el segundo tipo más frecuente de demencia. El primero es el que se desarrolla debido a la enfermedad de Alzheimer, que representa entre el 50 y el 80% de los casos diagnosticados.

El término “demencia” hace referencia a un síndrome, es decir, un conjunto de signos y síntomas, que se caracterizan por la alteración cognitiva (deterioro de la memoria, del lenguaje, la capacidad de razonamiento…), hechos que conllevan una pérdida de autonomía funcional, por lo que la persona afectada precisa de la ayuda o supervisión de otras personas para desenvolverse de forma independiente y llevar a cabo las actividades cotidianas. Las causas que pueden provocar una demencia son diversas.

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¿Cuáles son las causas y cómo evoluciona la demencia vascular?

La demencia vascular está causada por alteraciones de la circulación sanguínea en diferentes regiones del cerebro, provocando una insuficiencia o privación de oxígeno y nutrientes, claves para su adecuado funcionamiento.

En la demencia vascular los cambios cognitivos pueden aparecer a menudo de forma abrupta tras un ictus o accidente cerebrovascular, que produce una interrupción de la circulación en alguno de los grandes vasos sanguíneos. No obstante, la alteración cognitiva vascular también puede desarrollarse de forma más sutil y progresiva, como resultado de la acumulación de pequeños infartos u otras alteraciones que afectan a la circulación de pequeños vasos sanguíneos, provocando una alteración cada vez más generalizada.

A diferencia de la demencia producida por la enfermedad de Alzheimer, en el caso de la demencia vascular, el inicio puede ser más o menos brusco y la progresión es variable, porque está relacionada con la localización y la cantidad de alteraciones vasculares que se vayan produciendo en el cerebro. El curso de los síntomas suele ser más escalonado y fluctuante, no tan continuo y progresivo como en el caso de la enfermedad de Alzheimer. Muchos expertos prefieren emplear el término “alteración cognitiva vascular”, para expresar mejor el concepto de que las alteraciones cognitivas pueden oscilar de leves a graves (es decir, que no todos los casos con alteración cognitiva vascular llegan a desarrollar demencia).

A menudo, los cambios vasculares cerebrales coexisten con las alteraciones relacionadas con otros tipos de demencia, como la enfermedad de Alzheimer o los propios de la demencia por cuerpos de Lewy (DCL), la tercera causa más común de demencia, dando lugar a lo que se denomina “demencia mixta”, cuyo curso y síntomas dependerá de la combinación de factores y causas que la provoquen.   

Tratamiento de la alteración cognitiva vascular

Aunque no existe ningún fármaco específico para el tratamiento de la demencia vascular, el especialista puede recetar algunos medicamentos indicados para los síntomas del Alzheimer, puesto que hay evidencias científicas de que también pueden aportar cierto beneficio para los síntomas cognitivos de tipo vascular. Los tratamientos farmacológicos de la demencia vascular serán también aquellos destinados a tratar las causas subyacentes, como la hipertensión, el colesterol o la diabetes. Por otro lado, es importante actuar para controlar los factores de riesgo que pueden incrementar el daño vascular cerebral.

¿A quién puede afectar la demencia vascular y cómo prevenirla?

La alteración cognitiva vascular no siempre es fácilmente reconocible, por lo que es recomendable estar especialmente pendiente de posibles problemas cognitivos en personas consideradas de riesgo para este tipo de afectación, como podrían ser aquellas personas que hayan padecido un ictus, pero también las que sufren de hipertensión arterial, colesterol elevado, diabetes u otros factores de riesgo cardiovascular o que puedan afectar a la circulación sanguínea. En realidad, estos factores de riesgo también están relacionados con la probabilidad de padecer enfermedad de Alzheimer.

Así pues, los consejos para llevar a cabo una vida activa y saludable son particularmente relevantes, como sabemos, para la prevención de la demencia, y la relación entre la salud cardiovascular y un adecuado funcionamiento cerebrovascular es muy clara. Por tanto, es clave atender a los siguientes consejos: no fumar, limitar el consumo de alcohol, controlar la tensión arterial, el colesterol y la glucosa, así como llevar una dieta saludable y equilibrada, procurar y mantener un peso adecuado y realizar ejercicio físico de manera regular.

En conclusión, podemos afirmar que la demencia vascular o alteración cognitiva vascular es la segunda causa más frecuente de demencia. Sus síntomas y progresión están estrechamente relacionados con las áreas cerebrales afectadas. Además, las alteraciones vasculares cerebrales suelen coexistir con otras causas de demencia, dando lugar a demencias “mixtas”. En el tratamiento y prevención de esta demencia es clave el control de los factores de riesgo cardiovascular, para lo que, además de seguir todas las recomendaciones indicadas por los especialistas, es fundamental adoptar un estilo de vida saludable.

Categorías: El Alzheimer

23.05.2019

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