Quejas subjetivas de memoria: señales que no hay que ignorar
Olvidar dónde hemos dejado las llaves, no recordar detalles de una conversación o el nombre de una persona conocida son experiencias habituales, pero a partir de cierta edad, la aparición de estos errores puede generar inquietud: ¿es normal?, ¿me está fallando la memoria?, ¿puede ser el inicio de una enfermedad?
En muchos casos estos olvidos son puntuales y forman parte del funcionamiento cerebral esperable, que es imperfecto, y no indican un problema neurológico. Sin embargo, en los casos en los que estas dificultades aparecen de manera frecuente y significativa en comparación al funcionamiento previo y son claramente percibidos por la persona, hablamos de quejas subjetivas de memoria. También podemos hablar de declive cognitivo subjetivo, que es un término más amplio, ya que la pérdida percibida de facultades se puede dar no solo en memoria sino también en otras funciones cognitivas.
Apuntes clave del artículo
En este artículo explicamos qué es la queja subjetiva de memoria, cuándo puede ser relevante y qué hacer si se identifican estas señales. Estos son los puntos clave:
- Qué es la queja subjetiva de memoria y en qué se diferencia del deterioro cognitivo leve.
- Cuáles son los ejemplos más habituales y qué causas pueden explicarlos.
- Cuándo conviene consultar a un profesional de la salud.
- Qué hábitos contribuyen a mantener una buena salud cognitiva.
Definición de queja subjetiva de memoria (QSM)
La queja subjetiva de memoria es la sensación que tiene una persona de que su memoria funciona peor que antes, aunque esa percepción no siempre se corresponda con un rendimiento peor en pruebas cognitivas objetivas.
La persona nota un cambio, pero los tests realizados en una evaluación neuropsicológica pueden seguir estando dentro de la normalidad.
Esta es la diferencia principal entre una queja subjetiva de memoria y un deterioro cognitivo leve:
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En el deterioro cognitivo leve, además de la percepción subjetiva de pérdida cognitiva, sí se observa un rendimiento cognitivo objetivo inferior al esperado para la edad y el nivel educativo de la persona evaluada.
- En la queja subjetiva, en cambio, lo esencial es la experiencia personal de cambio.
Cuando esta disminución percibida se da en otras capacidades cognitivas (además o no de la memoria), recibe el nombre de Declive Cognitivo Subjetivo (DCS, habitualmente referido como SCD por sus siglas en inglés).
De acuerdo con esto, el marco internacional clínico y de investigación define el declive cognitivo subjetivo como una disminución persistente, percibida por la propia persona, en comparación con su funcionamiento previo, sin que exista todavía una alteración objetiva en pruebas cognitivas estandarizadas.
Ejemplos de quejas subjetivas de memoria habituales
Las quejas subjetivas de memoria suelen expresarse con frases cotidianas: “cada vez me cuesta más recordar nombres”, “tengo la palabra en la punta de la lengua” o “me despisto más que antes”. Algunos ejemplos frecuentes son:
- Repetir una pregunta o contar algo que ya se había dicho.
- Tener más dificultad para recordar citas, recados o tareas pendientes.
- Sentir la necesidad de apuntarlo todo para no olvidarlo.
- Olvidar dónde se han dejado las llaves, las gafas o el móvil.
- No recordar el nombre de una persona conocida.
- Perder el hilo de una conversación.
- Entrar en una habitación y no recordar qué se iba a hacer.
- Percibir que cuesta más encontrar una palabra concreta.
Estas situaciones no significan por sí mismas que exista una enfermedad. Lo que define la queja subjetiva es que la persona percibe un cambio respecto a su funcionamiento habitual.
Causas de las quejas subjetivas de memoria
Las quejas subjetivas de memoria pueden tener muchas causas y no todas están relacionadas con una enfermedad neurodegenerativa.
La memoria se ve afectada por factores como:
- El estrés
- La falta de sueño
- La ansiedad
- La depresión
- El dolor crónico
- Algunos medicamentos
- El consumo de alcohol o la sobrecarga de tareas
También influyen las circunstancias personales. Una persona puede estar más pendiente de sus despistes y auto observarse más si ha tenido un familiar con Alzheimer, o si está pasando una etapa de preocupación por su salud o si se compara con cómo funcionaba años atrás.
A pesar de esta heterogeneidad, conviene no banalizar ni descartar estas percepciones. En algunos casos pueden señalar un mayor riesgo de deterioro cognitivo futuro, sobre todo cuando son persistentes, progresivas, generan preocupación, aparecen a partir de edades avanzadas y, sobre todo, si también son observadas por una persona cercana.
El valor de las quejas subjetivas de memoria en la detección precoz del Alzheimer
En el ámbito científico, las quejas subjetivas de memoria se han consolidado como un elemento de gran interés para la detección precoz del Alzheimer. Lejos de considerarse únicamente una percepción sin base objetiva, la investigación actual explora su valor como posible manifestación inicial de cambios cerebrales que preceden en años a los síntomas clínicos.
Diversos estudios longitudinales han observado que las personas que refieren un empeoramiento de su memoria, aun con un rendimiento normal en pruebas cognitivas, pueden presentar mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo en el futuro.
Por ello, las quejas subjetivas se integran cada vez más en estudios de cohortes de investigación y ensayos clínicos, junto con biomarcadores y técnicas de neuroimagen, con el objetivo de identificar fases muy tempranas de la enfermedad. Este enfoque permite avanzar hacia estrategias de prevención e intervención más precoces, una de las principales líneas de trabajo en la investigación del Alzheimer.
La queja subjetiva de memoria por sí sola no permite en ningún caso diagnosticar Alzheimer. Su valor clínico principal reside en el hecho de que suele ser el motivo para realizar una consulta a un profesional de la salud y además sirven para orientar la evaluación inicial.
Por su parte, en investigación, la percepción de estos cambios cognitivos tiene valor porque pueden ser una de las primeras formas en las que se puede expresar una enfermedad subyacente. En muchos casos no se acompañan de alteraciones en las pruebas neuropsicológicas y no indican una enfermedad, pero se consideran relevantes porque pueden aparecer antes del deterioro cognitivo leve y años antes de una demencia.
Varios estudios longitudinales han observado que las personas con declive cognitivo subjetivo presentan como grupo, por un lado, mayor probabilidad de mostrar cambios biológicos muy iniciales típicos del Alzheimer, como acumulación de amiloide cerebral, y por otro, mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo en el futuro.
Pero este riesgo no es igual para todos los tipos de quejas cognitivas. Es mayor cuando la queja es persistente (más de 6 meses), afecta a la memoria, genera preocupación, aparece a partir de los 65 años o también es observada por alguien cercano. Este grupo de características que implican mayor riesgo se conocen como SCD-plus (del inglés, Subjective Cognitive Decline).
La identificación de grupos de personas a riesgo incrementado de deterioro cognitivo futuro es de gran importancia para avanzar hacia estrategias de prevención e intervención más precoces. Por ello, el estudio de personas con quejas subjetivas de memoria representa una de las principales líneas de trabajo en la investigación del Alzheimer.
Evaluación y diagnóstico
La evaluación de una queja subjetiva de memoria empieza por una entrevista clínica en la que se preguntará:
- Cuándo empezaron los cambios
- Si ha ido a más y qué tipo de dificultades se producen
- Si interfieren en la vida diaria
- Si hay cambios en el estado de ánimo y en la calidad del sueño
- Si hay enfermedades médicas, consumo de fármacos o antecedentes familiares relevantes
Debido a que la diferencia entre las categorías queja subjetiva de memoria y un deterioro cognitivo leve es la ausencia/presencia de alteraciones cognitivas objetivas, también pueden utilizarse pruebas neuropsicológicas, ya sean breves de cribado cognitivo (aunque su sensibilidad es limitada en fases de declive cognitivo muy precoces) o, si el profesional lo considera necesario, una valoración neuropsicológica más completa.
Estas pruebas ayudan a distinguir entre una percepción únicamente subjetiva de cambio y un deterioro cognitivo objetivable. Esta distinción es relevante en los criterios diagnósticos. Para hablar de deterioro cognitivo leve debe existir evidencia objetiva de bajo rendimiento en una o más funciones cognitivas, junto con preservación de la independencia funcional y ausencia de demencia.
En investigación y en algunos contextos clínicos se han usado cuestionarios específicos, como el Subjective Cognitive Decline Questionnaire o el Cognitive Function Instrument, que recogen la percepción de la propia persona y también la de un informante cercano.
Estos cuestionarios ayudan a organizar la recogida de información y pueden ser útiles para monitorizar cambios. Ante una preocupación persistente, el primer paso recomendable es consultar con el equipo médico de atención primaria.
Es importante destacar que actualmente las pruebas que evalúan la presencia de cambios biológicos relacionados con el Alzheimer mediante biomarcadores únicamente están indicadas en personas con deterioro cognitivo objetivo y no se realizan en personas únicamente con quejas subjetivas.
Cuándo pedir consulta médica si se identifican quejas subjetivas de memoria
Es conveniente realizar una consulta médica cuando los fallos de memoria son frecuentes, aumentan con el tiempo o generan una preocupación mantenida. También es recomendable consultar si una persona cercana nota cambios relevantes que antes no estaban presentes.
Algunas señales que justifican una valoración son:
- La preocupación por la memoria se mantiene durante más de seis meses
- Los olvidos son cada vez más frecuentes o llamativos
- Otras personas también perciben el cambio
- Hay dificultades para organizar tareas habituales
- Los despistes interfieren en el trabajo, la vida social o las actividades cotidianas
- Aparecen cambios de ánimo, apatía, ansiedad o alteraciones del sueño
No todo fallo cognitivo es una señal de enfermedad. Consultar permite revisar causas frecuentes y tratables, reducir la incertidumbre y, si hubiera un problema cognitivo, detectarlo antes.
Hábitos para mantener la memoria y la salud cognitiva
Aunque no existen conductas que garanticen la protección frente al deterioro cognitivo, algunos hábitos sí se asocian claramente con una mejor salud cerebral. Entre las medidas recomendables a cualquier edad destacan:
- Mantener una actividad física regular
- Dormir las horas suficientes y procurar un sueño reparador
- Seguir una alimentación equilibrada
- Cuidar la salud cardiovascular
- Evitar el tabaco
- Moderar el consumo de alcohol
- Participar en actividades sociales
También conviene mantener actividades mentalmente estimulantes: leer, aprender algo nuevo, conversar, tocar un instrumento, participar en actividades culturales o conservar aficiones que requieran atención y planificación. Encontrar y alimentar actividades alineadas con los propios intereses, el cuidado de uno mismo y de los otros, y que proporcionen un sentido vital se asocia a una mejor salud cerebral y calidad de vida durante más tiempo.
La Fundación Pasqual Maragall, a través de su centro de investigación, el BBRC, investiga factores de riesgo y de protección relacionados con la enfermedad de Alzheimer, especialmente aquellos factores que podrían ser modificables. Esta línea de trabajo busca entender mejor qué puede hacerse antes de que aparezcan síntomas clínicos relevantes.
Atender las quejas subjetivas de memoria con criterio
Las quejas subjetivas de memoria son una experiencia frecuente y, en muchos casos, forman parte del funcionamiento normal del cerebro y del proceso de envejecimiento. Sin embargo, cuando estos cambios son persistentes, generan preocupación o representan una diferencia clara respecto al funcionamiento habitual de la persona, conviene prestarles atención y valorar su contexto.
Aunque por sí solas no permiten diagnosticar una enfermedad neurodegenerativa, actualmente se consideran un elemento relevante tanto en la práctica clínica como en la investigación del Alzheimer, especialmente por su posible relación con fases muy iniciales del proceso patológico.
Consultar con profesionales de la salud ante una preocupación mantenida permite descartar causas tratables, reducir la incertidumbre y, si fuera necesario, iniciar una evaluación adecuada.
Paralelamente, mantener hábitos de vida saludables y promover la salud cerebral a lo largo de toda la vida continúa siendo una de las estrategias más importantes para favorecer un envejecimiento cognitivo saludable y avanzar hacia una detección cada vez más precoz del Alzheimer.
Preguntas frecuentes
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¿Qué son las quejas subjetivas de memoria?
Son la percepción que tiene una persona de que su memoria funciona peor que antes, aunque esa sensación no siempre se corresponda con un rendimiento inferior en pruebas cognitivas objetivas. Son frecuentes a partir de cierta edad y pueden tener muchas causas, la mayoría no relacionadas con una enfermedad neurodegenerativa. -
¿Qué es la pérdida subjetiva de memoria?
Es otro término para referirse a la queja subjetiva de memoria: la sensación personal de que la propia memoria ha empeorado sin que necesariamente exista un deterioro objetivable. Cuando esta percepción se extiende a otras capacidades cognitivas, se habla de declive cognitivo subjetivo. -
¿Qué son las quejas cognitivas subjetivas?
Son percepciones de cambio en el propio funcionamiento cognitivo sin que exista un deterioro objetivable en las pruebas neuropsicológicas. Al margen de la memoria, pueden afectar a la atención, el lenguaje o la planificación, y representan una línea de investigación muy relevante en la detección precoz del Alzheimer. La queja cognitiva o de memoria subjetiva, por sí sola, no permite en ningún caso diagnosticar Alzheimer.
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Referencias y enlaces de interés
- Albert, M. S., DeKosky, S. T., Dickson, D., et al. (2011). The diagnosis of mild cognitive impairment due to Alzheimer’s disease: Recommendations from the National Institute on Aging–Alzheimer’s Association workgroups on diagnostic guidelines for Alzheimer’s disease. Alzheimer’s & Dementia, 7(3), 270–279.
- Jack, C. R., Jr., Andrews, J. S., Beach, T. G., et al. (2024). Revised criteria for diagnosis and staging of Alzheimer’s disease: Alzheimer’s Association workgroup. Alzheimer’s & Dementia, 20, 5143–5169.
- Jessen, F., Amariglio, R. E., van Boxtel, M., et al. (2014). A conceptual framework for research on subjective cognitive decline in preclinical Alzheimer’s disease. Alzheimer’s & Dementia, 10(6), 844–852.
- Jessen, F., Amariglio, R. E., Buckley, R. F., et al. (2020). The characterisation of subjective cognitive decline. The Lancet Neurology, 19(3), 271–278 https://doi.org/10.1016/S1474-4422(19)30368-0
- Sánchez-Benavides, G., Grau-Rivera, O., Suárez-Calvet, M., et al. (2018). Brain and cognitive correlates of subjective cognitive decline-plus features in a population-based cohort. Alzheimer’s Research & Therapy, 10, Article 123.
- BarcelonaBeta Brain Research Center. Un estudio del BBRC y el Hospital Clínic encuentra cambios cerebrales en personas sanas con deterioro cognitivo subjetivo. 26 de noviembre de 2019.
Dr. Gonzalo Sánchez Benavides
Investigador postdoctoral del Barcelonaβeta Brain Research Center
Con más de 20 años de experiencia en neuropsicología clínica e investigación, se ha dedicado a la caracterización cognitiva en enfermedades neurodegenerativas, particularmente al diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzheimer.
Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña (COPC). Nº de colegiado: 22898.
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