Apuntes clave del artículo
En este artículo, la Dra. Ana Fernández Arcos, neuróloga experta en sueño e investigadora del BarcelonaBeta Brain Research Center explica de forma comprensible qué es el síndrome del ocaso y por qué ocurre. Además, ofrece algunas estrategias prácticas, pensando en quienes cuidan a seres queridos con demencia. Los puntos clave que se abordan son los siguientes:
- Qué es el síndrome del ocaso (o sundowning): por qué no es un diagnóstico en sí mismo, sino un patrón clínico reconocible con un impacto real en la vida diaria.
- Por qué aparece el síndrome del ocaso en ancianos y personas con demencia: causas neurológicas vinculadas a la alteración del ritmo circadiano y a la neurodegeneración progresiva.
- Cuáles son los síntomas más habituales y en qué se diferencia el síndrome del ocaso del delirium y de otras situaciones clínicas con las que puede confundirse.
- Qué factores precipitantes pueden favorecer su aparición y cómo actuar sobre ellos.
- Cómo abordar el síndrome del ocaso en demencia: estrategias no farmacológicas y opciones médicas disponibles, incluyendo cuándo es recomendable consultar al equipo sanitario.
- Cómo apoyar a las personas cuidadoras, que con frecuencia viven los episodios vespertinos en el momento de mayor agotamiento del día.
¿Qué es el síndrome del ocaso o sundowning ? ¿Es muy frecuente?
El síndrome del ocaso es un empeoramiento de los síntomas neuropsiquiátricos a, es decir, aquellos relacionados con la conducta y el comportamiento, en personas con enfermedad de Alzheimer o demencias por otras causas durante las últimas horas del día, especialmente al atardecer y durante la noche.
Aunque no constituye un diagnóstico en sí mismo, representa un cuadro clínico relativamente frecuente con un impacto significativo tanto en la persona afectada como en las de su entorno.
La prevalencia estimada del síndrome del ocaso varía según los estudios y los criterios empleados, pero podría llegar a afectar hasta al 20% de las personas con demencia moderada o grave. En contextos de institucionalización en residencias, esta cifra podría ser mayor. A pesar de ser más frecuente en fases avanzadas de la enfermedad, también puede aparecer en estadios iniciales en determinadas circunstancias.
Cuando el atardecer se complica
A medida que avanza el día, puede aumentar la confusión y la desorientación tanto en el tiempo como en el espacio. Esto puede traducirse en irritabilidad, inquietud, preguntas repetidas o en la necesidad constante de levantarse y caminar (referido como inquietud psicomotora).
Frecuentemente, estas manifestaciones aparecen o se acentúan al atardecer y, por ello, recibe el nombre de síndrome del ocaso (a menudo es referido por su nombre en inglés: “sundowning”).
En algunos casos se pueden llegar a desencadenar episodios de agitación intensa, conductas repetitivas sin finalidad aparente (por ejemplo, abrir y cerrar cajones, puertas sin aparente objetivo), deambulación sin un claro propósito o incluso agresividad.
No es infrecuente la aparición de ideas delirantes o alucinaciones que pueden generar miedo o conductas defensivas. Estos síntomas no solo afectan a la persona con demencia, sino que incrementan de forma significativa a la carga física y emocional de las personas cuidadoras.¿Qué ocasiona el síndrome del ocaso?
La aparición del síndrome del ocaso se relaciona con la afectación del ritmo circadiano, algo propio de la enfermedad. El ritmo circadiano es el reloj biológico interno que regula los ciclos de sueño y la vigilia, así como otros procesos fisiológicos en torno a las 24 horas del día.
Este sistema se regula fundamentalmente por el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, una estructura de nuestro cerebro que recibe información directa sobre la luz ambiental a través de la retina.
En la enfermedad de Alzheimer se produce una afectación de este núcleo debido a la neurodegeneración, lo que altera la capacidad para sincronizar de manera adecuada el ritmo circadiano. Además de tener un papel en el síndrome del ocaso, esta alteración produce la fragmentación del sueño nocturno, un aumento de despertares y somnolencia durante el día.
¿Cómo se diagnostica?
Como hemos mencionado antes, aunque no es una enfermedad en sí mismo, el síndrome del ocaso tiene unas características determinadas que permiten identificarlo clínicamente. El diagnóstico se realiza tras una entrevista clínica con la ayuda de una persona cuidadora.
Las manifestaciones clínicas pueden incluir los siguientes síntomas, que suelen ser recurrentes y seguir un patrón horario similar, generalmente al atardecer.
- Incremento de la desorientación temporal y espacial.
- Confusión.
- Irritabilidad y alteración del estado de ánimo.
- Dificultad para permanecer quieta.
- Deambulación sin claro propósito.
- Comportamiento y expresiones verbales de carácter repetitivo.
- Agitación o agresividad.
- Ideas delirantes.
- Alucinaciones.
¿Puede tratarse de otro problema?
Es importante diferenciar el síndrome del ocaso de otros problemas clínicos.
El síndrome del ocaso es una alteración crónica que suele repetirse diariamente. Es diferente del delirium o síndrome confusional, que es un empeoramiento repentino o gradual en poco tiempo (lo que clínicamente se refiere como agudo o subagudo) del estado de la persona, con fluctuaciones de la conciencia y la atención.
En este caso suele ser consecuencia de un precipitante, como un problema médico, una intoxicación o debido a los efectos secundarios de alguna medicación.
En definitiva: si la persona empeora de forma brusca en pocas horas o pocos días, se muestra mucho más somnolienta o extrañamente desconectada, o tiene fiebre o síntomas físicos, es importante pensar en un síndrome confusional y requerir atención médica de forma urgente.
El síndrome del ocaso tiene algunos síntomas comunes con el llamado síndrome de piernas inquietas que produce nerviosismo y agitación y también se da por la tarde. Se trata de una molestia que aparece en situación de reposo, al atardecer o durante la noche y que afecta a las piernas, produciendo inquietud. Las molestias suelen mejorar al caminar y al mover las piernas.
En las personas con demencia es posible que no puedan explicarlo y en esos casos, puede sospecharse ante inquietud motora repetitiva en extremidades inferiores, con gesto de dolor o de malestar y señalando los muslos o las pantorrillas.
Factores que pueden favorecer el síndrome del ocaso
Aunque no existe ninguna fórmula infalible para evitar su aparición, sí que podemos tener presentes algunos, factores que pueden actuar de precipitantes, como los que se listan a continuación:
- Disminución de la luz natural al atardecer.
- Entornos con iluminación insuficiente.
- Vivir en un entorno con pocos estímulos, que no promueva la actividad diurna.
- Lo opuesto, la hiperestimulación (alto nivel de ruido, reuniones familiares numerosas…).
- Contar con una actividad diurna irregular y hacer siestas prolongadas.
- Presentar problemas de sueño que impidan un descanso nocturno adecuado.
- Tener dolor y que no esté bien controlado.
- Tener alteraciones del estado de ánimo.
- Afectación sensorial (pérdida de agudeza visual o auditiva por hipoacusia).
- Cambios de persona cuidadora o del entorno.
Estrategias y consejos para el manejo del síndrome del ocaso
Teniendo en cuenta todo lo explicado y los posibles factores precipitantes, se sugieren algunas ideas para tratar de llevar lo mejor posible el día a día ante esta situación:
- Establecer rutinas y mantener horarios parecidos cada día para la higiene, las comidas, los paseos y la hora de acostarse.
- Si la persona está habituada a hacer la siesta, evitar que no exceda los 20-30 minutos o la falta de actividad durante largos periodos de la tarde.
- Tener en cuenta la luz a lo largo del día: si es posible, salir a la calle o a un espacio con luz natural por la mañana o al mediodía. En casa, encender la luz un poco antes de que oscurezca del todo.
- Promover la actividad física, el movimiento, los paseos.
- Llevar a cabo actividades que impliquen socialización y estimulación cognitiva.
- Establecer rituales tranquilos al final del día y reducir estímulos intensos en la tarde-noche.
- Detectar y evitar posibles desencadenantes de malestar y agitación: dolor, hambre, estreñimiento o problemas urinarios.
- Reducir el ruido del entorno y evitar cambios de la vivienda en la medida de lo posible.
- Consultar al equipo médico si convendría ajustar la medicación pautada para el tratamiento del Alzheimer, como los inhibidores de la acetilcolinesterasa o la memantina, o valorar la idoneidad de administrar algún fármaco para el control de los síntomas conductuales.
El apoyo a quien cuida es esencial
Las tardes con síndrome del ocaso coinciden con el mayor agotamiento de quienes cuidan durante todo el día. Compartir experiencias con equipos sanitarios, planificar relevos y acceder a grupos de apoyo puede aliviar la situación.
Conocer estrategias prácticas de manejo, aprender a responder con calma y evitar confrontarse con la persona con demencia ante su conducta o ideas incomprensibles, a menudo derivadas de delirios o alucinaciones, son claves para un mejor manejo de estos episodios.
El autocuidado —descanso adecuado y atención a la salud mental— fortalece la capacidad de respuesta diaria de las personas cuidadoras.
Conclusiones
- El síndrome del ocaso es una manifestación frecuente en la enfermedad de Alzheimer y la demencia, causada por la neurodegeneración en conjunción con una mayor vulnerabilidad sensorial y factores ambientales.
- Identificarlo de forma adecuada permite aplicar estrategias para tratar de mejorar la calidad de vida de la persona con demencia y de quien la cuida.
- Es importante diferenciarlo de urgencias médicas, como el síndrome confusional.
- Es fundamental apoyar a las personas cuidadoras y ofrecerles estrategias para su manejo.
Referencias y enlaces de interés
- Guu, T. W., Aarsland, D., & Fytche, D. (2022). Light, sleep-wake rhythm, and behavioural and psychological symptoms of dementia in care home patients: Revisiting the sundowning syndrome. In International Journal of Geriatric Psychiatry (Vol. 37, Number 5). John Wiley and Sons Ltd.
- Reimus, M., & Siemiński, M. (2025). Sundowning Syndrome in Dementia: Mechanisms, Diagnosis, and Treatment. In Journal of Clinical Medicine (Vol. 14, Number 4). Multidisciplinary Digital Publishing Institute (MDPI).
- Yaff, K., Falvey, C. M., & Hoang, T. (2014). Connections between sleep and cognition in older adults The Lancet Neurology , Volume 13, Issue 10, 1017-1028.
- Alzheimer’s Association. Problemas de sueño y síndrome del ocaso.



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