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Hablemos del Alzheimer
El blog de la Fundación Pasqual Maragall
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vitaminas para la memoria

Los hábitos de vida saludables son las mejores “vitaminas para la memoria”


Se estima que uno de cada tres casos de Alzheimer obedece, en gran medida, a las consecuencias adversas de varios factores de riesgo que son potencialmente evitables o controlables. 

Estos factores facilitan la aparición de deterioro cognitivo, particularmente cuando confluyen con determinados factores genéticos y con otros que aún se desconocen.

De hecho, podemos prevenir en parte sus consecuencias, simplemente modificando nuestros hábitos de vida menos saludables y llevando un estilo de vida cognitiva, social y físicamente activo.

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De esta forma, fomentaremos nuestra salud cerebral y reduciremos la probabilidad de padecer demencia en el futuro. Así pues, como explicamos en este artículo, las verdaderas “vitaminas para la memoria” las encontramos en la promoción y mantenimiento de unos hábitos de vida saludables.

Factores de riesgo asociados al desarrollo de deterioro cognitivo

De entre los factores de riesgo que pueden facilitar el desarrollo de deterioro cognitivo destacan:

  • la privación educativa,
  • la hipertensión,
  • la diabetes,
  • antecedente de algún traumatismo craneoencefálico,
  • la obesidad,
  • el sedentarismo,
  • la depresión,
  • el abuso de tabaco y alcohol,
  • la soledad,
  • la polución ambiental

Estos factores de riesgo tienen un peso específico diferente a lo largo de la vida de cada persona. Pongamos como ejemplo el acceso a la educación o escolaridad: este factor es primordial desde la infancia hasta la edad adulta para desarrollar y aumentar la reserva cognitiva, la cual puede jugar un papel protector en la vejez contribuyendo a retrasar la aparición del eventual deterioro cognitivo.

La prevención de la demencia consiste en la adopción de hábitos de vida saludables  

El objetivo de la prevención es promover aquellos mecanismos que potencialmente ejerzan una acción protectora sobre la función cerebral frente a un proceso neurodegenerativo.  Existen evidencias de que los factores protectores que más intervienen en el desarrollo de la reserva cognitiva y su mantenimiento a lo largo de toda la vida son:

Por tanto, es importante formarse y tener una mente inquieta a lo largo de toda la vida, evitar el aislamiento social y llevar una vida físicamente activa.

Por contra, los principales factores de riesgo a prevenir y controlar por su acción facilitadora sobre los procesos neurodegenerativos son los relacionados con el riesgo cardiovascular, como la diabetes, la hipertensión, el abuso del tabaco y el alcohol, o la obesidad, y otros, como los traumatismos craneoencefálicos.

Los estudios avalan que la mejor forma de potenciar estos mecanismos protectores es mediante conductas preventivas, es decir, mediante la adopción de hábitos de vida saludables en el día a día. Cuanto antes se promuevan estos hábitos, mejor, pero nunca es tarde para ponerse a ello. 

Cabe añadir, que es necesario realizar un seguimiento médico y seguir los tratamientos pautados con el objeto de conseguir una prevención eficaz. Seguir estas pautas contribuirá a prevenir o ralentizar la aparición de problemas de memoria o el deterioro cognitivo en el futuro.

¿Se recomienda tomar vitaminas para la memoria? 

El envejecimiento trae consigo cierta disminución generalizada de nuestras capacidades cognitivas, sin implicar que conlleve demencia. Algunos problemas de memoria son prácticamente inevitables con el envejecimiento, a veces apareciendo dificultad de recuperar información que tenemos almacenada, o a veces siendo más costoso retener información nueva.

Cuando la dificultad de crear nuevas memorias o la pérdida de memoria reciente es muy acusada, puede ser indicio de algo no justificable simplemente por el envejecimiento, sino, tal vez, una señal de alerta de los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer. Una de las principales diferencias entre ambos casos radica en que la pérdida progresiva de memoria es mucho mayor en el Alzheimer que la que se observa en el envejecimiento normal. 

Por la desazón que puede generar esa perspectiva, es fácil recurrir a la idea de tomar vitaminas para la memoria. En el mercado existen múltiples productos en forma de preparados multivitamínicos, nutricionales y sustancias varias, de origen natural o no, destinados a paliar esta pérdida de memoria y la afectación de otras capacidades durante la vejez.

Sin embargo, no hay evidencias consistentes que apoyen la administración de estos preparados o pastillas para la memoria para conseguir una mejora sustancial o para prevenir un posible deterioro cognitivo. Por contra, sí que hay evidencias de que ciertos hábitos de vida capaces de mantener nuestra mente activa y estimulada contribuyen a mantener la memoria y el resto de nuestras capacidades cognitivas por más tiempo. Tal es el caso de las actividades que contribuyen a la estimulación cognitiva, la formación a lo largo de la vida y el mantenimiento de muchas aficiones. 

Solo en algunos casos muy concretos, como la pérdida de memoria causada por una deficiencia de vitamina B-12, tiene sentido la administración de suplementos. No obstante, debe ser el médico quien determine tal necesidad y recete su administración. En el caso de la enfermedad de Alzheimer, los tratamientos farmacológicos indicados (como los inhibidores de la colinesterasa o la memantina) y no farmacológicos (como la estimulación cognitiva) son los únicos que hasta el momento han mostrado efectividad (aunque de forma limitada) para preservar las capacidades cognitivas o ralentizar la progresión de su deterioro en el contexto de la enfermedad de Alzheimer.

En conclusión: las mejores “vitaminas para la memoria” están en nuestra forma de vivir

La mejor opción para alcanzar una vejez saludable se basa en la prevención en el día a día. Ello implica evitar y controlar de forma efectiva aquellos factores de riesgo facilitadores de posibles procesos neurodegenerativos, y a su vez potenciar mecanismos protectores de la función cerebral. 

La adopción de hábitos de vida saludables es un medio a nuestro alcance para proteger nuestra función cerebral y preservar nuestras capacidades por más tiempo. Por el momento, no hay ningún fármaco ni otro tipo de sustancia capaz de revertir o mejorar la disminución de ciertas funciones cognitivas en la vejez, o prevenir un posible deterioro cognitivo. ¡Hay que ser muy cautos ante las curas milagrosas y falsas promesas!

Categorías: Consejos para afectados y cuidadores

05.08.2021

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