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 Diferentes fases del Alzheimer con distintas necesidades

Cómo actuar ante las diferentes fases del Alzheimer


El Alzheimer es una enfermedad que se desarrolla en diferentes fases, si bien cada persona afectada puede manifestar los síntomas en distinta forma e intensidad. Las fases del Alzheimer se dividen en función de los síntomas habituales, cognitivos y funcionales, que se manifiestan.

En cada una de estas etapas, las necesidades y los cuidados son diferentes, y hay que procurar abordarlos asegurando tanto el bienestar de la persona afectada como el de quien le cuida. Por esta razón es conveniente estar atentos a la evolución de la enfermedad e ir adaptando los cuidados, las rutinas y la forma de tratar y comunicarse con la persona afectada.

En todas las etapas de la enfermedad, la empatía es muy importante. Hay que intentar comprender la realidad bajo el punto de vista de quien padece la enfermedad y adaptar el entorno a sus necesidades.

Después del diagnóstico: la fase leve

Cuando se produce el diagnóstico de Alzheimer, la persona afectada suele encontrarse en un momento en el que todavía es autónoma y puede manejarse sola con cierta supervisión. Al confirmarse la enfermedad, la familia suele plantearse si informar o no  del diagnóstico a quien la sufre. No hay una única forma de proceder y cada caso es distinto, pero hay que tener en cuenta que la persona tiene derecho a saberlo y que disponer de información sobre lo que le sucede es clave para poder asimilar la necesidad de ayuda y sobrellevar mejor la enfermedad.

En la fase leve es importante fomentar al máximo la autonomía de la persona con Alzheimer, estableciendo rutinas, supervisando, pero evitando resolver las cosas por ella. Es una buena manera de ayudarle a preservar el máximo tiempo posible las capacidades cognitivas que todavía tiene intactas e impedir que caiga en la apatía.

Hay muchas actividades cotidianas que la persona afectada aún puede realizar, tanto de tipo físico como mental. Siempre que sea posible y le apetezca, hay que animarla a seguir haciendo aquellas actividades que siempre le han gustado, mantener las relaciones sociales y practicar actividad física ajustada a sus capacidades.

Para la familia, el diagnóstico puede resultar difícil de encajar. Es aconsejable informarse sobre la enfermedad, su evolución y sus síntomas ya que todo ello ayudará a comprenderla mejor y hará más fácil la gestión de determinadas situaciones. Es también el momento de comunicar el diagnóstico al resto de la familia, amigos y vecinos. Esto facilitará la relación de la persona afectada con su entorno y posibilitará organizarse para cubrir las necesidades de cuidado y atención.  

En esta fase es muy recomendable tomar decisiones respecto al futuro. Existen diversas herramientas legales de protección de la persona, pensadas para garantizar que se cumple su voluntad. Es muy recomendable su tramitación, que debería hacerse antes de que la enfermedad esté en fases más avanzadas y la capacidad de decisión claramente mermada.

Al mismo tiempo, este es un buen momento para informarse sobre los recursos sociales existentes para personas con Alzheimer y familiares, así como de la solicitud para las ayudas de la Ley de la Dependencia.

No obstante, tampoco debemos vivir obsesionados con lo que pasará en el futuro. Aunque la planificación es importante, también hay que intentar aprovechar y vivir en plenitud el tiempo que pasemos juntos.

Cuando las cosas se complican: la fase moderada del Alzheimer

Hemos visto que en la primera fase de la enfermedad, la persona con Alzheimer puede seguir llevando una vida bastante autónoma. En la fase moderada necesitará más ayuda por lo que aumentará la dependencia de su cuidador.

En esta etapa aparecerán problemas en el uso de aparatos, como poner en marcha un electrodoméstico o llamar por teléfono. Además, la pérdida de memoria y la desorientación se acentúan y se hacen más evidentes los problemas de lenguaje.

Cuanto más crezcan sus dificultades, más necesaria y frecuente será la intervención del cuidador. En este progreso, será conveniente ponerle las cosas fáciles, como por ejemplo crear una ambiente acogedor en casa, con pocos objetos, pero agradables, significativos y emocionales (fotos familiares, un recuerdo de un viaje, una manta que use a menudo…). Además, conviene simplificar y, por ejemplo, organizar la ropa del armario con pocas opciones y todas adecuadas a la época del año, para que así le resulte más fácil elegir.

Es posible que, en esta fase, los cuidadores se sientan abrumados por las circunstancias y el día a día. Los problemas de comportamiento, que suelen generar mucha tensión en los cuidadores, pueden acentuarse y es importante conocer las estrategias para afrontarlos y minimizarlos. Es importante informarse sobre los recursos existentes, valorar la necesidad de ayuda y pedirla,y organizar el cuidado de tal manera que se tengan algunas horas libres para dedicarse a uno mismo, ya sea para salir a dar un paseo o hacer una actividad gratificante. Participar en grupos terapéuticos de apoyo es una herramienta útil para hacer frente a la sensación de sobrecarga.

La importancia del contacto físico: la fase avanzada

En la fase más avanzada, la persona con Alzheimer experimenta un deterioro cognitivo y funcional muy importante que le conducirá a una dependencia absoluta de terceras personas para las necesidades más fundamentales (alimentación, higiene…), viéndose muy limitada la capacidad de comunicación.

Aunque las funciones cerebrales puedan estar tan deterioradas que no llegue a comprender las palabras, sí puede reconocer gestos y distintas formas de expresión no verbal. En esta etapa, el tono de voz o el contacto físico pueden servir para recuperar la conexión cuando el lenguaje ya no sirve para comunicarse. Mirarle a los ojos, cogerle la mano, acariciar sus mejillas, poner música que le guste son pequeños gestos que servirán para despertar sus emociones.

En esta etapa final es particularmente recomendable buscar ayuda para aquellos cuidados que impliquen actividades rutinarias y físicas, como las relacionadas con la higiene personal.

 

Categorías: Alzheimer

16.10.2018


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